Desde la Prehistoria, en el Paleolítico y Neolítico, tenemos registros (bifaces o molinos de mano naviculares) que confirman la presencia de asentamientos humanos en las islas Cíes así como los restos arqueológicos de asentamientos de la Edad de Bronce y de la cultura castreña con evidencias de la presencia de un castro en el lugar de "As Hortas".
De los griegos, la supuesta relación con las Cassitérides, las míticas islas del estaño y de época romana aparecieron ánclas líticas, tégulas, cerámica, ánforas e incluso un anillo así como leyendas asociadas a las Islas de los Dioses como la supuesta presencia de Julio César en la batalla contra el pueblo portugués de los herminios, refugiados en las Cíes.
De la Edad Media contamos con la posible existencia de eremitorios, teniendo documentada más tarde la donación de las islas a la Iglesia por parte de sucesivos monarcas, así como el establecimiento de monasterios en la isla de San Martiño o Sur y en la isla del Faro o San Estevo, formando comunidades monásticas de las órdenes benedictinas y franciscanas que ocuparán este espacio hasta el siglo XVI, siendo posteriormente abandonadas en la Edad Moderna con motivo de las contínuas incursiones de piratas y corsarios que usaban las islas como cabeza de asalto, fondeadero, lugar de descanso y reavituallamiento ( ingleses, berberiscos o angloholandeses), destacando el personaje de Drake o el episodio de la Batalla de Rande de 1702 con leyendas y pecios como el del buque "Santo Cristo de Maracaibo".