La escasa presencia humana, disponibilidad de lugares adecuados para la cría, ausencia de depredadores o la extraordinaria abundancia de recursos marinos hacen de estas islas un lugar idóneo para una gran variedad de especies, especialmente marinas, ligadas a este medio que obtienen el alimento del mar y que por tanto evolucionaron desarrollando adaptaciones específicas para sobrevivir en este medio como es el caso de glándulas desalinizadoras, plumaje impermeable o patas palmeadas.
Son miles las aves marinas que usan los acantilados de las islas para anidar, destacando así como nidificantes y sedentarias especies como la gaviota patiamarilla, el cormorán moñudo, la pardela cenicienta, el paíño común o la gaviota sombría.
Al margen de las aves marinas sedentarias en las aguas del Parque nos podemos encontar con la presencia de un gran número de especies que no nidifican en las islas pero dependen de sus aguas para sobrevivir ya bien sean estivales, invernantes o de paso migratorio como la pardela balear, pardela cenicienta, paíños, alcatraces, cormorán real, charranes, gaviotas reidoras, tridáctilas, cabecinegras, gaviones, págalos, alcas o araos.