Como consecuencia de las altas temperaturas, la tranquilidad estival de las aguas y la abundancia de nutrientes, es habitual que en los meses de verano, se produzca la multiplicación o floración masiva de organismos microscópicos. La coloración de éstos es capaz de modificar el color del mar adoptando tonalidades amarillas, azules, marrones, verdes o anaranjadas. Este fenómeno se conoce como marea tóxica o purga de mar.
Resulta frecuente, que por la noche (muy recomendable comprobarlo), estas aguas cargadas de minúsculos habitantes, se transformen en espectaculares zonas fosforescentes que es cuando decimos que hay ardora o ardentía o también que arde el mar.
Esto, se debe a que algunas especies pueden emitir luz cuando son sometidas a ciertos estímulos como la agitación del agua, la presencia de bancos de peces o cuando las olas que los transportan rompen en la playa. También se puede comprobar pisando la arena mojada, observando cómo repentinamente, aparecen y desaparecen puntos chispeantes de luz alrededor del sitio que pisamos, un fenómeno sorprendente y muy llamativo.